La ejecución y dinámica del sonido es lo que hace que una persona sienta la necesidad de aferrarse a una canción. Es como una adicción que yace en alguien y no puede soltar el vicio de la lirica y melodía de si.

Cada canción tiene su estilo propio que va acompañado del sentimiento del autor, ahora bien, es ese sentimiento compartido es lo que hace que una persona se sienta identificada con la vivencia del interprete. Cada nota melódica, cada palabra evocan sentimientos profundos que pueden llegar a adherirse al que escucha la canción.

Este espacio es creado por y para los jóvenes que sienta una fuerte atracción hacia la música. Pero el fin más importante que este espacio busca es identificar que es a lo que los jóvenes se proyectan en todo lo relacionado con la música y como ésta toma gran parte de su vida.